Lo que yo haría con el carcelero austriaco


   La verdad, a falta de que se expliquen bien todos los hechos, me imagino que habrá gente que abogue por internarlo, supongo que no se pueden imaginar que tanto mal resida en el alma de una persona cuerda.

   Otros ya han dicho que se le castre y se le cuelgue en la Plaza de la ciudad.

   Yo, poniéndome en el lugar de las víctimas, solo me imagino un castigo justo, y no es matarle. Porque, a fin de cuentas, ¿que significar matar a una persona así, después de lo que ha hecho?  Un segundo, un minuto o una hora de dolor, y luego un viaje hacia el sueño eterno. Pues, la verdad, a  mí se me antoja muy corto ese periplo. Hasta alegre, comparado con lo que ha hecho.

   Así que, antes de darle a Dios lo que es de Dios, démosle al Cesar lo que es del César. Yo lo internaría en un cuarto acolchado de por vida, encadenado a alguna esquina. Y cada día, mandaría a alguien a que lo torturara, cada vez de una manera diferente: un día se le arrancan las uñas de las manos, otro se le sodomiza con una barra de acero incandescente, otro se le aplican 50 latigazos en el escroto, otro día cortes de bisturí a la sal, y así un largo etcétera, intentando completar todo el muestrario de torturas existente. Y un buen equipo médico siempre cerca, desde luego, para hacer que el sujeto recupere fuerzas antes del próximo evento. Y que viva lo máximo posible. Un castigo ejemplar, al estilo romano. Eso sí, sin cámaras ni seguimiento público, esto no es el Circo, es la aplicación del principio de reciprocidad. Basta con que salga dentro de unos años una reseña en todos los periódicos celebrando su muerte y larga agonía.

   Y cuando esa aberración de la naturaleza termine su miserable vida en este mundo, que ajuste cuentas en el otro con quien quiera. O que se hunda en el olvido eterno. Yo de ese sitio, de “esa ignorada región cuyos confines ningún viajero vuelve a traspasar”  no tengo ninguna información contrastada, así que no os puedo contar. Por eso prefiero que pague aquí, para asegurarme. No vaya a ser que de casualidad nos haya tocado una Deidad hippy y lo ponga en una nube de algodón a comer rosquillas… No no no

3 comentarios to “Lo que yo haría con el carcelero austriaco”

  1. dilema Dice:

    Mira que eres sofisticado y barroco en el castigo. Podria ser algo mucho más sencillo pero igualmente eficaz. Un golpecito en la espalda que lo deje parapléjico y sin más, se le vuelve a meter en el zulo que ideo para su “hija preferida”. Un poco de comida, algo de agua y absolutamente nada mas.

    Eso si, en la camara acolchada para que disfrute la alegría de gritar sin que nadie te oiga y para que se pudra en su propia inmundica. Dejarle que viva una temporadita en sus carnes la indefensión, el dolor, la verguenza y el miedo que ideo para aquellos que tanto amaba. Que muriese en absoluta soledad, y cuando lo hallan devorado los bichos que viven en su propias inmundicias, quemarlo y tirarlo por un retrete.

  2. Maria Dice:

    te queda una sensación muy extraña cuando lees una noticia así..y sobretodo el tiempo que ha sido capaz de mantener la mentira.

    si fuera una peli en lugar de la realidad creo que saldría del cine diciendo que es poco creíble e incluso imposible que sucediera algo así en una sociedad europea, en un bloque de pisos, con tantos niños… debió establecer un régimen de auténtico terror para que ninguno tratara de escapar…

    no puedo pensar ningún castigo superior a su propia existencia,

    me alegro de tu regreso

  3. Olga Dice:

    ¿Y de qué serviría todo eso?
    Yo más bien le estudiaría, para tratar de averiguar qué lleva a una “persona” a hacer algo tan atroz. Igual tiene un gen o algo detectable para evitar otros males de otras “personas”? De ilusiones y utopías nacen los progresos… El ser humano es abominable, eso está visto.

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