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EL DÍA DEL MANCHAO (DIRTY DAY). Final

Posteado en Opiniones sobre Abril 24, 2008 por hyperion

“No hay esquiador bueno sino copas de menos”
 hyperion


   ÚLTIMA PARTE: CARA GUAPAAAA!!!  

Acordaos, yo estaba en la caseta. Y volviendo a Lando…

   Lando era incapaz de bajar, las estaba pasando canutas. Constantemente se caía, pese a la ayuda de Horacio y Sergio. Viendo que no podía más, se quedó tumbado en la nieve, en medio de la pala, bocabajo, con las piernas y manos extendidas completamente. Como la alfombra de un osito, salvo por la cabeza, que intentaba levantar cada vez que pasaba alguien al lado suyo. Así estuvo un buen rato, y cada vez que esquiaba una mujer cerca, indistintamente de su edad, Lando se erguía y vociferaba: Cara guapaaaa!! Incluso consiguió que alguna quisiera lucirse al pasar cerca de él, motivada por los piropos del chaval…Se sentía estupendamente, me imagino. Hasta que un esquiador de la estación se compadeció de él y se acercó a ayudarlo. Le dio una tableta de chocolate y se lo subió encima a caballito. Y hubiera conseguido bajarlo hasta la caseta si no fuera porque, a mitad de bajada, a Lando le salieron por la boca la mitad de los manchaos que había bebido y le dejó la espalda hecha una pena al fulano. Entonces nuestro anónimo boy scout se deshizo de él y lo volvió a dejar en medio de la nieve. Toda bondad tiene un límite, supongo.

   Al final, se montó todo un espectáculo. Ambulancia hasta el telesquí, camilla, y por fin entre dos utilleros consiguieron sacarlo de allí. Me acuerdo perfectamente de mi última intentona de volver a esquiar aquel día. Uno de los pisteros bramó: “Pero como vas a esquiar, hombre, si además se acaban de llevar a tu amigo a la clínica de la borrachera que llevaba!!”  Ahí se me cayó el alma a los pies…. Diossss como se enteraran en casa de la movida. Menos mal que Lando acababa de cumplir 18, tal vez al ser mayor de edad no avisarían a su madre….  como así fue.

   Una vez en la Cruz Roja le administraron una buena inyección de B12 y… como nuevo en una hora.

   Así que todo acabó bien y a las nueve de la noche Lando y yo estábamos tomando un caldín en la cafetería de la silla (donde todo empezó). Allí reposamos, como dos ancianitos, aferrados al tazón con el cuerpo lleno de tembleques… Por cierto, esa noche decidimos no salir.

   Al día siguiente ya había llegado la noticia hasta San Isidro. A un amigo de Cuba que estaba allí  le contaron la aventura dos desconocidos. Lo que no se imaginaba era que habíamos sido nosotros, hasta que se enteró el lunes (por cierto, el comparte plenamente mi opinión de que la culpa fue de Lando y yo fui una víctima involucrada). Ese mismo sábado, Villa, el jefe de pisteros, estaba todavía conmocionado. Me narraba la historia asustado: “Joeee, que mal ibas, Hyperion, pero tu amigo… Nunca en toda mi vida había pasado tanto miedo. Cuando lo bajábamos en la camilla no reaccionaba y tenia la lengua sacada fuera y torcida pa un lado… Pensábamos que se nos moría. Dios que borrachera!! Nunca vi nada igual!!”

   Imaginaos si se le quedó grabada la borrachera que a los 10 años todavía se acordaba.  Como ejemplo os diré que, esquiando un fin de semana muchos años después, me acerqué a saludarle y le dije:

   -Qué, Villa, está la nieve papa, eh??
   -Papa?… Paaapa??? PA PAPA LA QUE LLEVAIS TU AMIGO Y TÚ AQUEL DÍA!!!

   ;))))))))))))))))))))))))))